Zopilotera ó grupo de aves de rapiña 

"Espacio público en el cubo blanco"

Exposición de Adrede, Managua, Septiembre 2014

Con: Alejandro de la Guerra, Ricardo Huezo, Darling López Salinas 

Texto: Luisa Fuentes Guaza

 

El espacio público se convierte en el dispositivo más eficaz a la hora de legitimar e ir construyendo el discurso histórico/hegemónico a través del cual se va vertebrando la historia, oficial, de un país. Lo público, que en su naturaleza va inserto el carácter inclusivo, abierto e igualitario, pasa a convertirse en una herramienta de mediatización, e instrumentalización, del discurso del poder político. Una vez mediatizado, resulta enigmática la construcción de lo “real” en el espacio público, que no debe ser equiparado con la “realidad”, puesto que nuestra realidad está construida simbólicamente y lo real, por el contrario, es un núcleo duro que no puede ser simbolizado (es decir, expresado con palabras)[1].

 

Esta disyuntiva sobrevuela en las investigaciones puestas en marcha por los artistas que participan en la muestra “Espacio público en el cubo blanco”, organizada por el espacio pop up nicaragüense EspIRA a través de la iniciativa Adrede.  

 

Alejandro de la Guerra (Managua, 1986), Darling Salinas (Managua, 1987) y Ricardo Huezo (El Salvador, 1976) exploran la modulación de los discursos político-hegemónicos en el contexto nicaragüense bajo unas expectativas revolucionarias con “consecuencias confusas” y cómo estas modulaciones van afectando/construyendo la realidad social.

 

La propia historia de Nicaragua en la segunda mitad del siglo XX, y la gestión del “asunto público”, evidencian las oscilaciones de un programa discontinuo en el tratamiento ¨des-mediatizado¨ del espacio público.  Vemos como durante el periodo revolucionario sandinista -FSLN/Frente Sandinista de Liberación Nacional (1979-1990)[2]- el espacio público urbano acumuló murales que representaban los ideales revolucionarios: construcción de una sociedad igualitaria, educación y sanidad pública digna, tierra para todos. Pintados por el pueblo nicaragüense en colaboración con los brigadistas internacionales. Estos murales fueron eliminados durante el siguiente gobierno (1990-2006), neoliberal no revolucionario, y en su lugar se pintó una geometría simplista “tropical” (1). Esta acción provocó la reacción de intelectuales internacionales como David Craven que pidieron la conservación de este “muralismo” como sedimento necesario para la memoria del pueblo nicaragüense y con ello evitar la instrumentalización de un espacio público en el cual se deben ir acumulando las huellas de su propia historia-evolución. Este mismo espacio público, y la emblemática Avenida Bolívar, son protagonista, tras la vuelta del comandante Daniel Ortega, de un proyecto público conmemorativo llamado “Paseo Xototlán” compuesto de 22 árboles de la vida -estructuras lumínicas de 14 metros de altura- junto a monumentos a Hugo Chávez (2), ALBA, Salvador Allende y Luis Alfonso Velázquez. 

Vuelven las promesas de futuro y con ellas la confianza que ha depositado la ciudadanía, de nuevo, en el FSLN suponiendo que serán capaces de corregir las “consecuencias confusas” del anterior periodo revolucionario.

                                                           

Para Darling Salinas, en tres de las cuatro piezas que integran parte del recorrido de esta muestra “Zopilotera” (2014) (3), “Alucinación” (2014) (4) y “Soldadura” (2014), las posibles consecuencias “confusas” de la mediatización del símbolo-conmemorativo en el espacio público son investigadas a través del método de re-apropiación de una estructuras públicas llamadas “Árboles de la vida” y su posterior manipulación en distintos contexto,  a través de formato digital, analógico y  vídeo.

 

Salinas identifica distintas localizaciones, en España y Nicaragua, donde inserta estos “Árboles de vida” para evidenciar la necesidad de mantener una actitud crítica frente a la domesticación de ciertos “ideales” revolucionarios y cómo estos unas vez mediatizados, a través de acciones populistas, alimentan el “mito revolucionario”.

 

En la instalación “Agua que no has de beber…” (2014) (5) ocurre una situación similar. Salinas identifica otro símbolo nacional nica, lago Xototlán, uno de los más emblemáticos de Nicaragua, transformándolo en un instrumento de revisión crítica de la historia política nicaragüense de la segunda mitad del siglo XX y comienzo del XXI.

 

Este lago absorbió desperdicios tóxicos, toneladas de plomo, durante toda la dictadura de los Somoza. Fue interrumpidamente contaminado durante más de 40 años por intereses económicos relacionados con la propia familia de dictadores.

Posteriormente, a partir de los años noventa, se llevó a cabo un plan de saneamiento de estas aguas que entró en funcionamiento en 2009. Tras su puesta en marcha, varias estaciones se han vista inhabilitadas por largos periodos.

Actualmente las aguas residuales de Managua se vierten en este lago de forma sistemática, a la espera de una inversión “adicional” que corrija los desajusten existentes. Situación similar a “Fidel” (2014) (6) de Alejandro de la Guerra, el cual intenta “corregir” a través de la colocación de esta pieza sobre el espacio expositivo la famosa caída de Fidel Castro en 2007 al terminar un mitin en Cuba. 

 

En ambos supuestos, “Agua que no has de beber…” (2014)(5) y “Fidel” (2014) (6) se evidencian un proceso histórico abierto donde la práctica artística intenta revisar de forma crítica, no mediatizada, el devenir socio-político.

 “Monumento a Rubén Darío” (2010) (8), “Monumento al soldado desconocido” (2010) (7), “Monumento a la lucha por la soberanía nacional” (2010) de Ricardo Huezo y “Serie de paseos” (2012-2014) (9) de Alejandro de la Guerra abren un espacio reflexión sobre la instrumentalización de las “ideologías”; entendiendo “ideología” como conjunto de ideas sobre la “realidad”, compuesto de una representación del sistema y un programa de acción. En este punto, es donde inciden la investigación de Huezo: evidenciar cómo a través de elementos propios de la industria del entretenimiento el poder político intenta acercar el sistema real existente al sistema ideal pretendido a través de un programa de acción que se apropia de elementos del “mass media” propios del tardo-capitalismo.

“Deudor” (2014) (10), “Chatarra” (2014) (11) de Ricardo Huezo y “Pop Corn” (2014) (12) de Alejandro de la Guerra, abren el mismo dilema: cómo la sobre-exposición mediática de sucesos provoca es mismo efecto que la instrumentalización del espacio público.  Vemos como la estrategia desarrolla por Guerra y Huezo, apropiación del lenguaje de la cultura del entretenimiento, aleja al modelo social del modelo social-heurístico donde las interacciones no están pautadas y   los procesos no son tan lineales y acción entrelazadas y autorrecurrentes. no se pueda participar en igualdad de condiciones (empoderamiento) y no se distorsiones las prioridades y tiempos (control de agenda).

 

[1] Visión de Slavoj Žižek del concepto “lo real” el cual toma de Jacques Lacan la descripción de los conceptos de su tópica (descrita a partir de 1953 y constituida como una estructura compuesta por tres órdenes o registros inseparables).

 

[2] “La Revolución Popular Sandinista ofreció la posibilidad real de acabar con la nostalgia de futuro que todos teníamos. Fue un intento hermoso asediado desde sus inicios hasta su final por los Estados Unidos. I’m a Contra too– dijo con orgullo Reagan”. Extracto del texto “El cuento (versión breve), pues y a insistencia tuya, Tamara” de Raúl Quintanilla para la XXI Bienal de Pontevedra “Utrópicos”.

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