VIriLES

Exposición de Adrede, EspIRA. Managua, 2016

Con: Ricardo M. Huezo y Federico Alvarado

Curaduría: María Félix Morales Lotz

 

Una de las miradas posibles en el trabajo de estos dos artistas, está vinculada a la deconstrucción de un patrón único de masculinidad, al nombrar las desigualdades originadas en la intersección de diferentes sistemas de poder.

 

Como por ejemplo, cuando interactúan el sistema patriarcal y el sistema capitalista, que en su cohesión configuran patrones de masculinidades hegemónicas y subordinadas, dando legitimidad para nombrar violentos o peligrosos a un determinado grupo de hombres; los empobrecidos. 

 

Una condición que puede verse en Textos, obra de Ricardo Huezo donde el artista se apropia del titular de un periódico local, que describe la captura de un hombre que ha matado a otro y se encontraba prófugo.

Dejando en evidencia la asociación entre la precariedad y coerción, que el medio refuerza al remarcar que el homicida recogía basura al momento de ser detenido.

Señalamiento que desde siempre deja por fuera de la mirada al hombre blanco y adinerado, o bien, al hombre que se encuentra en el poder. Que puede servirse de esas diferenciaciones como parte de su ejercicio de dominación.

Estableciendo además, un modelo ideal a partir del cual otros hombres se deben medir.

En este mismo sentido, Huezo con su trabajo Lectura para los nadie retoma el poema Los nadie, de Eduardo Galeano y anexa un fragmento mucho más cercano a su contexto, en donde detalla al desprovisto en masculino; el constructor, el campesino, los ladrones, el hombre que no figura en la historia universal.

 

Y que puede tomar un cuchillo, como parte de su defensa contra ese sistema que lo agrede, a la vez que se convierte en protagonista de un ejercicio de violencia. 

 

Estableciendo una idea que finalmente define identidades y construye incluso una mirada de país. Pues es a partir de las tasas de asaltos u homicidios que se producen títulos para un territorio.

 

Como en el caso del Salvador, país considerado durante un largo período como lugar de mucha peligrosidad. Credencial que da licencia al artista de nombrarse en la narración de excluidos, por ser de origen salvadoreño.

 

Siguiendo esa lectura, Federico Alvarado en la pintura Star Wars, muestra a sujetos con el mismo aspecto que asociaríamos a jóvenes de grupos juveniles en Nicaragua. Solo que, en esta imagen conocida, en vez de armas los protagonistas muestran sables de luz. Y en vez de rostros, vemos máscaras de las Tropas de Asalto del Imperio Galáctico, que sustituyen y ocultan su identidad.

Federico parte de una situación real, el caso de Samir Matamoros, un joven que salió de los grupos juveniles, fue miembro de la policía y después fue parte de una presunta estrategia para desarticular protestas del partido opositor al gobierno en turno de Nicaragua.  

Federico entonces pone a dialogar todos los elementos de la trama de Samir y los colectiviza para visibilizar un problema social, resultado de los ejercicios de disparidad sobre los chavalos de barrios.

Al ligarlo con la fantasía, el artista además equipara el gusto que emana de la idea de defensa del territorio tanto en una película como en la vida real. Pero también habla de la administración exacerbada de las situaciones de conflicto en nuestro contexto.

En esa misma confrontación de imágenes mediáticas con situaciones actuales, Federico pone sobre la mesa el abuso del poder político en la obra Hulk, peludito, el perro más feo vs. pescas, al dibujar un enfrentamiento entre los personajes.

 

Sustituyendo la idea del héroe, padre de la Patria, por un personaje inexistente (Hulk) en el que deposita el deseo de ser rescatado.

 

Federico utiliza la figura del superhéroe para burlarse del poder, ridiculizándolos en su fijación por la caricatura mal lograda, que genera una recreación visual y emocional.

 

Estos, son Superhéroes casi bailarines. O incluso hombres juguetones, como Sandino cuando es pintando de rosa (color asociado a la nueva imagen del FSLN), diluyendo la idea de esta figura como espíritu de la integración o recurso para afianzar el poder del estado.

 

Que es como históricamente el poder político ha depositado la forma de llamarnos a ser parte de un discurso. Una figura masculina como fundadora de la nación y como imagen ejemplo para su ciudadanía. 

 

Este es un Sandino que causa desorden y se niega a los estereotipos nacionales, un Sandino que puede ser motivo de burla y de admiración y que se deja llevar por su nuevo ser colorido.  

 

Es un monumento que no permanece inmóvil, como una posible metáfora de la cultura política cambiante.

Así también lo muestra Ricardo Huezo al insertar monumentos nacionales en escenarios apocalípticos, enfrentándolos de nuevo a posibles situaciones de combate, de una emoción de pesadumbre. Casi a punto de ser derrotados.

Todas figuras masculinas. Pues en la creación revolucionaria solo se enalteció la imagen del guerrillero, hombre. Ejercitando una promoción a través de los años de un ser violento que define el ejemplo y el orgullo.

Finalmente, Huezo también genera una ruptura sobre esa mirada al enfrentar a figuras de videojuego a sus emociones, dejándose caer en la extrañeza entre la dulzura, el dolor y la nostalgia en el cuerpo y el rostro de ser un masculino, endurecido por el combate. 

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Adrede es un proyecto de